
He cambiado mi forma de escribir. Antes las teclas creaban mundos falsos, anginas que no he conocido. Antes juntaba las palabras dando forma a tipos que no existían, qué no tenían mi nombre, aunque dijeran yo, aunque tu hablarás con ellos. Por eso no quiero que sueñes . Crees soñar conmigo pero yo no existo allí. ¿ porqué estás loca? ¿ Con quien hablas cuando crees hablar conmigo? En el sueño, ¿ que ropa llevo? ¿ mi cuarto? ¿cicatrices? En el sueño tratas de mirarme a los ojos y no puedes, corre. Huye de mí, por las galerías del sueño, ni siquiera te gires para ver si te sigo, sube y baja por los jardines, los lagos de la fiebre, las habitaciones que los sueños pueblan de libros. Te advierto: sueñas conmigo y no seré yo. No puedo saber lo que esos chicos que aparecen y se hacen pasar por mí, están pensando. No sé qué quieren. Si se presentan en tu casa o en tus paradas de autobús. Si mientras andas por la calle te siguen con la mirada. No sé que quieren.
He cambiado mi forma de escribir. Deja tú de soñar. Escribo desde los ocho años, escribo de todo, mi nombre, tu nombre sobre todo, me gusta llamarte a tí noche y a la noche cuando es noche, noche. Me encanta decir tienes los ojos verdes y acristalados, pienso en tus ojos cuando tiro botellas al contenedor de vidrio.
He cambiado mi forma de escribir. Deja tú de soñar. Escribo desde los ocho años, escribo de todo, mi nombre, tu nombre sobre todo, me gusta llamarte a tí noche y a la noche cuando es noche, noche. Me encanta decir tienes los ojos verdes y acristalados, pienso en tus ojos cuando tiro botellas al contenedor de vidrio.
He cambiado mi forma de escribir. Mi perspectiva sobre tí ha cambiado. Quiero decir que antes decía estoy enamorado sin estarlo. Quiero decir que antes decía mi padre está muerto y apagaba el ordenador y nos íbamos los dos juntos a pasear por calles que también escribía, y también fallaba al darles forma. Decía con dedos vírgenes hacer el amor. Con dedos blancos asesinato. Solo conocía el olor aséptico de los hospitales y de eso no decía nada. Callaba.
(...)
ResponderEliminar